No todo vale en Social Media

Social Media Censurado

Lo que no se puede hacer en Social Media

Es curioso como mediante la digitalización del mundo y el crecimiento del Social Media, se ha normalizado la idea de que todo lo que hay en Internet nos pertenece o podemos hacer uso de ello simplemente por circular en la red. Creo que hay una confusión brutal en el concepto de “compartir” online. Es cierto que en post anteriores, hablábamos del surgimiento de una economía colaborativa donde los usuarios comparten todo tipo de bienes o servicios entre ellos, siendo ésta la tendencia a seguir pero, esto no significa adueñarse de todo sin consentimiento del creador/a y en la mayoría de los casos sin ni siquiera conocimiento de éste.

En otras ocasiones, hemos mencionado la regla esencial de Twitter: respetar la autoría de los contenidos. Pues bien, no sólo hay que respetarla en Twitter sino en cualquier tipo de contenido que volquemos en la red, ya sea en redes sociales, blogs, o cualquier otra plataforma. Es cada día más común ver post en los que hay párrafos y párrafos sacados de otros espacios, donde con suerte mencionan al autor y en los que el contenido propio es minúsculo frente al “copia y pega”. Es aún más común copiar del mundo offline, es decir, escuchar una idea o pensamiento en una ponencia, en una conversación, etc. y publicar ese contenido en Internet pensando que nadie va a enterarse…¡ilusos!

Pues bien, no sólo debemos andarnos con ojo por la reputación online que podamos crear sobre nosotros con este tipo de actos, sino porque existen regulaciones que pueden sancionarnos duramente basadas en  el derecho de imagen o el derecho a la propiedad intelectual. Es cierto que una idea no puede protegerse, son propensas a su copia y mejora en algunos casos pero sí pueden bloquearse y convertirse en marca o propiedad para compartirlas de una forma segura. Para ello, los pasos a seguir serían dar un nombre a esa idea, registrar su dominio, afianzarla en los perfiles sociales para reservar las distintas url y por último, plasmarla en un plan de negocio registrado en una notaría o en el registro de la propiedad intelectual.

Por otra parte, cualquier obra realizada por una persona, quedará protegida siempre que sea una creación original, humana y con un aporte intelectual. Es decir, una simple imagen de las que Google nos muestra, tiene un creador que puede buscarnos un problema si hacemos un uso indebido o las usamos como propias.

En relación a las fotos, encontramos el derecho de imagen. Nadie puede usar una imagen nuestra sin previo consentimiento aunque, en este caso, hay una delgada línea que cruza al derecho a la información. Es decir, si somos los protagonistas de un hecho relevante para la sociedad que merece ser divulgado, el derecho a la información primará sobre el derecho a la imagen. Existe un límite muy fácil de cruzar entre uno y otro, por lo que lo más importante en cualquiera de los casos es actuar con coherencia y ser conscientes de que no todo vale ni todo es nuestro.

Compartir en la red es enseñar, es permitir que otras personas conozcan y se enriquezcan con nuestras aportaciones pero no que nos roben la autoría de contenidos en los que hemos trabajado para crearlos.

¿Y tú, qué tipo de contenido aportas? ;)

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Acerca de Lorena Rodríguez

Apasionada de los Recursos Humanos, en su más pura esencia de las Relaciones Humanas y la Gestión de Personas 3.0. Aprovechando las infinitas posibilidades del mundo digital y el Social Media.
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